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Clonos y víctimas
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Son casi reales los clonos. Tengamos cuidado.
Aunque Advanced Cellular Technology no ha logrado un clono verdadero (seis divisiones celulares no es mucho), y su anuncio fue más bien un intento desesperado de conseguir capital de inversión, ahora es cuestión de meses el que se logre un clono humano.
Esto no es ciencia ficción: esto es ahora y es real. Por años, los argumentos ético-científicos eran de si se debía clonar un humano. Algunos, considerados reaccionarios y tercos, decían que se iba a hacer comoquiera, y por lo tanto el único argumento verdadero era de cómo se iba a contener.
Los argumentos corren la gama de "la búsqueda científica de la verdad" a "es contra la voluntad de Dios", pasando por "uso médico-investigativo" y "prolongación de vida". En medio de estos argumentos, siempre hay una semilla de duda: ¿Estamos hablando de un ser humano o no?
Clonación es la duplicación genética de un organismo, sea oveja o bibliotecario. Si se comienza con un ser humano, el clono también lo va a ser. Clonación es reproducción asexual. Es tomar el material genético y "obligarlo" a duplicarse, sin necesidad de contribución genética externa. Si reproducción sexual equivale a ser humano, entonces un clono no lo es, excepto que es geneticamente idéntico a alguien que sí lo es. Para más, es imposible (por ahora) detectar la diferencia a nivel celular entre un humano y su clono. Clonación duplica el físico, pero nada más. Todo lo que compone un ser humano, que lo distingue de los billones de sus semejantes, es una combinación de factores físicos, ambientales, mentales, emocionales, espirituales (enfoques específicos de creencia, percepción y conducta) y experiencias. Las vivencias de cada persona son únicas en alcance, rango e integración. Desde el momento en que el clono comienza a desarrollarse, empieza a convertirse en "otra persona", porque no vive las mismas experiencias que su matríz.
Como resultado (teórico hasta el momento), el clono no es un gemelo idéntico en pensamiento, conducta y actitudes (personalidad). Sí se cree que será muy parecido, como gemelo natural, a su matríz, pero no necesariamente idéntico. Algunos genetecistas dicen lo contrario: que con tanta igualdad a nivel genético, es altamente probable que matríz y clono sean "indistinguibles" en su comportamiento.
Clonar a Hitler para crear otro Hitler no funciona: el original sólo puede "enseñarle" al clono sus experiencias y desquicios. Clonar a Einstein sólo crea un clono con ciertas capacidades, algunas geniales, otras sub-normales, pero no se "crea" automaticamente un astrofísico teórico.
Pero todo eso, auque válido, envuelve la semilla de duda: ¿Es el clono un ser humano desde su origen? Si lo es, ¿debe ser usado como finca de tejidos u órganos? ¿Debe ser manipulado y usado como materia inerte, sin derechos? ¿Se debe prohibir la clonación humana porque estas preguntas no tienen respuestas claras?
La clonación humana se debe prohibir al igual que se prohibe (o limita severamente) la fabricación y estudio de armas nucleares. Hay más peligro evidente para las masas en armas nucleares, pero si usted quiere saber cómo hacer una, puede buscar la información en el Internet. La clonación humana requiere más equipo y conocimiento para llevarse a cabo que la construcción de una bomba atómica cruda. Pero el peligro que encierra la clonación para nosotros, como humanidad, es más serio.
Apoyo las ciencias y siempre las apoyaré. Pero no todo lo que se hace en ciencias es beneficioso. Y mi advertencia sobre clonación no viene de bases morales, sino de algo más cercano e impactante: bases económicas. Ahora que (casi) se puede duplicar un ser humano, ¿cuánto vale, cuál es el precio de cada uno de nosotros?
El clono es humano, desde que se crea. Es mi humano, creado por un precio negociable por un valor sujetivo. Como propiedad pagada con mi dinero, puedo hacer con él lo que quiera. Y cuando le ponemos precios a los humanos, levantamos el repulsivo espectro de esclavitud, de la compraventa de seres humanos...o de sus partes. Abrimos la puerta otra vez a la pendiente enjabonada de "necesidad versus conveniencia": Yo necesito un corazón, quiero clonar el mío, pero si no puedo, pago por usar el corazón clonado de alguien compatible. Ese alguien, uno de lo que será miles, es víctima...dos veces. Y veremos que eso es, por desgracia, inevitable.
Gil C. Schmidt es Consultor y Analista de Empresas y el Internet. gil@e-revistaportal.com
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